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Mi biografia. - Diomedes Diaz.
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El Cacique De La Junta.

El casique

El casique

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En un país con una extensa y rica cultura popular, destaca con brillo propio un nativo de La Junta. Lo que vamos a decir pudiera parecer un sacrilegio si tenemos en cuenta la cantidad de excelentes juglares que adornan la historia musical de Colombia; pero sin menoscabo de los grandes maestros, no creemos equivocarnos al afirmar que Diomedes Díaz es el cantautor más representativo del folclor vallenato. Lo es por su innegable talento, su temperamento, su historia personal llena de logros y baches y por su cercanía al pueblo. Diomedes es una figura de extremos; en Colombia se le ama o se le odia, pero siempre con el mismo nivel de intensidad, cosa que sólo ocurre con los personajes que rasgan el velo y saben ir más allá de lo establecido. Es por esto que López de la Ossa, amante y al mismo tiempo acucioso investigador de las manifestaciones folclóricas costeñas decidió homenajearlo con una preciosa tela en gran formato, pletórica de símbolos, de muy lograda composición y sostenido ritmo. En «El Cacique de La Junta» (Mixto sobre tela 2.50 x 1.10) hay una síntesis de tendencias universales, tales como el surrealismo y el hiperrealismo que se aglutinan en torno a un concepto propio de Latinoamérica, el Realismo Mágico para contar visualmente la historia de este juglar.

El espectador se va a enfrentar con una obra donde el color trabajado de forma meticulosa ayuda a separar los elementos que componen la vertiginosa biografía de Diomedes. El propio artista situado al medio de la obra separa y une dos grandes planos compositivos; en los que se reúnen sus mujeres, sus amigos, sus familiares y sus mejores acordeoneros.

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La composición, enriquecida por la ubicación espacial de cada uno de los personajes. Logra estructurar una afinada narración en la que los elementos simbólicos se entrelazan de manera armónica. Al superponer las líneas de composición, vemos como todo el peso de la obra descansa en la imponente figura de Diomedes, montado sobre el acordeón-tarima de donde sale el público que tanto amó y que no le abandonó ni en sus peores momentos. Esas líneas parten alcanzando en tres extremos elementos que son metáforas de la vida y de la tan temida muerte: En la esquina superior izquierda llega al sol que nos da vida, en la esquina superior derecha la línea pasa por el ombligo de la Virgen del Carmen y por el ombligo del niño Jesús, el ombligo tiene por supuesto un fuerte vínculo con la vida pues es por allí por donde nos alimentamos en el vientre. En la esquina inferior izquierda podemos ver cómo pasa por el ombligo del Diomedes sentado y por último en la esquina inferior derecha apunta a Diomedes en su lecho de muerte. Asimismo estas líneas de composición soportan imaginariamente al 2 y al 6 de su cumpleaños y lo atraviesan por la mitad, lo que agrega otra simbología: Son las líneas que parten de su propio cuerpo señalando a cada momento signos de vida, en este caso el día de su nacimiento. Y sí tomamos en cuenta que el 26 está compuesto de sus trabajos discográficos, todos llenos de una gran vitalidad que lo hacen inmortal, todo este discurso simbólico construido de forma tan acertada se enriquece.

espiral de Fibonacci

Al agregar la espiral de Fibonacci para situar la divina proporción, vemos como la ordenada disposición espacial de las metáforas se hace más patente, dando al espectador la certeza de algo bien construido y bello.

Podemos ver como la espiral de Fibonacci al nacer atraviesa la mitad del acordeón de Juancho Rois, considerado por la crítica como el mejor acordeonero de Diomedes; luego sube por la curva superior del 6, cubre el cráneo de Diomedes y va a morir en la curva inferior del 2 en el extremo inferior izquierdo. Asimismo el rectángulo áureo contiene de forma perfecta los elementos periféricos de la obra (La Virgen del Carmen, El paisaje soleado, el juglar sentado y la cabeza inerte de Diomedes en la mala hora). Al seguir la espiral de Fibonacci, vemos que la curva de ésta pasa perfectamente por el grupo de cabezas detrás de Diomedes. Asimismo la composición en arco de los acordeoneros armoniza arriba con la curva de la Espiral. Notamos igualmente como el artista respeta, en cierto modo, el orden en el que los acordeoneros pasaron por la carrera de Diomedes; empezando con Nafer Durán con el que grabó su primer disco, siguiendo con “El Debe” López, con quien alcanzó la fama a gran escala presentando el Lp «Tres Canciones», saltando luego al «Colacho» que según los críticos contribuyó en gran manera a la maduración de su obra musical. Destacando al otro lado aparece Juancho Rois, considerado por el propio Diomedes como el motor de su carrera al punto que cuando murió en Venezuela, Diomedes pensó con dolor que la muerte de su amigo significaba el fin de su trayectoria. Así que Colacho y Juancho aparecen a cada lado, simbolizando el peso que tuvieron en la faceta profesional de Diomedes, sin necesidad de respetar una cronología. Igualmente la presencia de los acordeoneros apuntala el 26, encajan allí como señalando que cubrieron un tramo importante en la vida del artista, entre el 2 y el 6 de su nacimiento. Todo esto hace de «El Cacique de La Junta», una obra digna de ser admirada y reconocida y un digno homenaje al gran Diomedes Díaz, un personaje que dejó un sello indeleble en la historia de la música popular latinoamericana.

Pedro Revette.

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